El mayor obstáculo: creer que lo haces mal
Si has practicado la meditación de la lección anterior, probablemente hayas notado algo: tu mente se iba una y otra vez. Quizás pensaste en la lista de la compra, en una conversación pendiente, en si lo estabas haciendo bien...
Y quizás pensaste: "No sirvo para esto. Mi mente no para."
Esta es la razón número uno por la que la gente abandona el mindfulness. Creen que están haciéndolo mal porque su mente no se queda quieta.
