Cómo funciona tu mente
Antes de profundizar en la práctica del mindfulness, es útil entender cómo funciona tu mente en relación con la atención. Esto te ayudará a comprender por qué el entrenamiento de la atención puede ser tan valioso.
La atención es un recurso limitado
Tu capacidad de atención no es infinita. Solo puedes prestar atención consciente a una cantidad limitada de información en cada momento. Esto significa que constantemente tu mente está decidiendo (muchas veces sin que te des cuenta) a qué prestar atención y qué ignorar.
El problema es que esta selección no siempre se hace de forma óptima. A menudo prestamos atención a preocupaciones sobre el futuro, rumiaciones sobre el pasado o distracciones irrelevantes, mientras dejamos pasar desapercibido lo que realmente importa en el momento presente.
El piloto automático
Gran parte de tu día transcurre en lo que podemos llamar "piloto automático". Realizas actividades cotidianas (ducharte, comer, conducir, caminar) mientras tu mente está en otro lugar, pensando en otras cosas.
Esto tiene una función evolutiva: permite que tu cerebro sea eficiente, que no tengas que prestar atención consciente a cada pequeño detalle de lo que haces. Puedes conducir mientras piensas en tu lista de tareas porque el acto de conducir se ha automatizado.
El problema surge cuando:
- El piloto automático domina toda tu vida, no solo las tareas rutinarias
- Te pierdes momentos importantes porque no estás realmente presente
- Reaccionas de forma automática ante situaciones que requerirían una respuesta más consciente
- No te das cuenta de cómo te sientes ni de lo que necesitas
La mente dispersa
Un estudio realizado por investigadores de Harvard (Killingsworth y Gilbert, 2010) reveló un dato sorprendente: pasamos aproximadamente el 47% de nuestro tiempo con la mente en otro lugar distinto a lo que estamos haciendo.
Casi la mitad de nuestra vida la pasamos distraídos.
Y aquí viene lo más interesante del estudio: descubrieron que una mente dispersa es una mente infeliz. Las personas reportaban menos bienestar cuando su mente vagaba que cuando estaban presentes en lo que hacían, incluso si la actividad no era especialmente agradable.
El sesgo hacia lo negativo
Tu mente tiene una tendencia natural a prestar más atención a lo negativo que a lo positivo. Esto también tiene una explicación evolutiva: a nuestros ancestros les iba mejor la vida si prestaban más atención a los peligros potenciales que a las cosas agradables.
El problema es que en el mundo moderno, donde los peligros físicos inmediatos son escasos, esta tendencia nos lleva a:
- Rumiar sobre problemas pasados
- Anticipar catástrofes futuras
- Ignorar lo que está funcionando bien
- Vivir en un estado de alerta constante innecesario
El bucle de la distracción
Cuando no estamos presentes, entramos en un bucle que puede ser perjudicial:
- Sucede algo (interno o externo)
- La mente reacciona automáticamente (sin que nos demos cuenta)
- Se genera un pensamiento o emoción
- La mente se engancha a ese pensamiento
- Perdemos el contacto con el momento presente
- Seguimos reaccionando a nuestros propios pensamientos
- El malestar se amplifica
Este bucle puede durar minutos, horas o incluso días, alimentándose a sí mismo mientras nosotros permanecemos inconscientes de lo que está ocurriendo.
La buena noticia
La buena noticia es que la atención se puede entrenar. No estamos condenados a vivir distraídos ni a reaccionar de forma automática. Con práctica, podemos:
- Aumentar nuestra capacidad de darnos cuenta cuando la mente se ha ido
- Desarrollar la habilidad de volver al momento presente
- Crear un espacio entre el estímulo y la respuesta
- Elegir conscientemente cómo queremos responder
Esto es precisamente lo que entrenamos con la práctica del mindfulness: no evitar que la mente se distraiga (eso es imposible), sino desarrollar la capacidad de notarlo y volver.
Cada vez que te das cuenta de que tu mente se ha ido y la traes de vuelta al presente, estás fortaleciendo tu "músculo de la atención". Y como cualquier músculo, se fortalece con el ejercicio regular.
Resumen
- La atención es un recurso limitado que no siempre usamos de forma óptima
- Pasamos gran parte del día en piloto automático, sin estar realmente presentes
- Una mente dispersa se asocia con menor bienestar
- Tendemos a prestar más atención a lo negativo que a lo positivo
- La buena noticia: la atención se puede entrenar con la práctica del mindfulness
En la siguiente lección aclararemos la relación entre mindfulness y meditación, dos conceptos que a menudo se confunden.
